La madre «borda» al hijo

Lo primero que se puede decir de esta exposición es que es muy sorprendente. La madre del artista Miquel Barceló, Francisca Artigues, bordó, durante 20 años, los dibujos de su hijo en enormes telas de lino y algodón: cortinas, manteles, cubrecamas, colchas y servilletas. Salvo la sobrecogedora obra “Vivarium”, que da título a la exposición, que es un tapiz.El Real Jardín Botánico de Madrid expone hasta el 6 de enero trece bordados de gran formato y cerca de treinta dibujos originales en acuarela de Miquel Barceló.

El artista, Miquel Barceló, junto con su madre Francisca

Son obras repletas de criaturas abisales, tiburones, peces espada, pulpos escupiendo tinta, tortugas, langostas, gambas, estrellas de mar y criaturas de la tierra, como reptiles, insectos, pájaros, murciélagos, monos, ciervos, caballos o elefantes. Aportando una gama de colores que realza la obra original de su hijo.

Uno se pregunta la razón por la que una mujer, «la madre del artista» emprende este trabajo artesano, magnífico, artístico. Es, sin duda, una mezcla de admiración y de amor hacia el arte en general, y el de su hijo en particular, y la forma de entenderlo. Sin duda ahí hay un gen familiar, hereditario que es -sin duda- creativo, artístico y muy peculiar. 

Detalle de la obra de Barceló bordado por su madre

Coincidiendo con la exposición se edita el libro “Vivarium” con cerca de cincuenta fotografías de Jean Marie de Moral que recogen el proceso de trabajo de Francisca Artigues y Miquel Barceló y con una introducción del gran Colm Tóibín. Es una de esas exposiciones que solo se ven una vez; vale la pena acercarse hasta el Real Jardín Botánico de Madrid, y perderse entre el lino y el algodón, dejándose llevar por la maestría de Francisca con la aguja y con un sin fin de colores. 

 

 

 

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